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¿Es política la música electrónica? Laurel habla de techno, identidad y resistencia

Por Social Groove30 de jul de 2026 3 min

Laurel es una DJ y productora bogotana que se caracteriza por un sonido de atmósferas profundas, texturas oscuras y grooves envolventes que convierten sus sets en una experiencia sonora inmersiva. Ha tenido la oportunidad de tocar en diferentes ciudades del país y llevar su sonido a algunos de los clubes más destacados de la escena.

Actualmente, es residente de Dunkel y cofundadora de Nyxxia Movement, un colectivo que impulsa una escena electrónica más equitativa y promueve la visibilización del talento FLINTA dentro de la música electrónica.

Ha lanzado varios tracks en diferentes sellos discográficos, entre los que destacan Mind Medizin, Denko Records e Hypnotic School.

Entrevista:

¿Tú qué opinas de todo este tema de politizar la música?

Bueno, yo siento que es supremamente importante reconocer que la política está intrínsecamente relacionada con la música, y lo vemos no solamente con la música electrónica, sino con otros estilos musicales.

Por ejemplo, el hip hop, que nació en los barrios marginados de Nueva York, donde era una forma para que los artistas pudieran expresarse a través de la música en contra del racismo, la discriminación y la segregación que existían en Estados Unidos. O también el punk en Reino Unido, para hablar y tratar las desigualdades sociales y esas brechas tan grandes que existían entre la monarquía —el modelo de reinado que existe allá— y, por supuesto, las instituciones políticas y las personas privilegiadas frente a la clase obrera, muy conocida en Reino Unido.

También existe el ejemplo en Latinoamérica del grupo Los Prisioneros. Ahorita que vuelve a sonar tanto la canción El baile de los que sobran, vale la pena recordar que es un grupo musical que se atrevió a manifestarse en contra de la dictadura de Pinochet en aquel momento.

Así que, 100 %, la música es política. ¿Por qué? Porque nos atraviesa como personas que vivimos en comunidades, en sociedad, y es una manera de expresar también nuestras realidades a través de ella.

Claro, un ejemplo es la música electrónica, el house y el techno, que nacieron como espacios seguros donde las personas de comunidades disidentes, LGTBI, negras o pertenecientes a minorías étnicas se encontraban para bailar y tener un espacio seguro, en un contexto donde la discriminación era muy palpable, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Entonces, tiene todo que ver. La historia nos lo dice y los ejemplos sobran, incluso desde épocas anteriores. Pensemos en el blues, por ejemplo, y en las comunidades o, bueno, las personas afroesclavizadas, para quienes esta música era también una manera de protestar y de resistir, de resistir lo que estaban viviendo en aquel entonces.

¿Tienes alguna forma de organizar tu música?

Digamos, depende del mood y también de la disponibilidad de tiempo. No te voy a mentir: hay veces que uno tiene tiempo para preparar y otras veces no.

Está bien, pero en cuanto a mis presentaciones en vivo para eventos y fiestas, me gusta empezar por entender dónde voy a tocar, a qué hora, quién es el público y demás. Yo conceptualizo muchísimo la música, no solamente mis producciones, sino todo. Entonces, como yo me muevo por esas sensaciones del cuerpo y lo visceral, por todo lo que tiene que ver con las sensaciones y la corporalidad, asimismo interpreto la música.

Siento que esa es mi forma de conectar con la música: desde el cuerpo y las sensaciones. Entonces, antes de tocar, pienso cuál es el mood o el vibe del lugar, de la fiesta, de la noche, del evento y de la hora. Y desde ahí ya empiezo a seleccionar en mi cabeza.

¿Qué mood voy a elegir dentro de mi biblioteca? ¿Quiero que sea más oscuro, introspectivo, más fiestero o más alegre? Entonces, ahí ya empiezo. Luego, me gusta realmente pensar con qué tracks voy a empezar y con cuáles voy a cerrar.

Y lo demás se lo permito a la noche. Siento que ese aspecto creativo y natural de un selector musical es importante cultivarlo y desarrollarlo, así como confiar también en tu curaduría y en tu música. Eso se da con el tiempo.

Al principio, cuando comencé a ser DJ, seleccionaba mi playlist completa, en orden: A, B, C, D, 1, 2, 3, por miedo también a equivocarme. El terror de todo DJ al principio es que se te termine el track y no hayas podido meter el otro. Eso es un terror.

O que no cuadre la mezcla, porque también puede pasar. Entonces, al principio sí curaba la playlist completa. Hoy en día, me permito vivir y sentir la noche, porque definitivamente cada noche es distinta.

¿En tu mente qué música suena antes de llegar a un Rave?

Bueno, no sé si se lo esperan, pero a mí me gusta escuchar de todo. Ahorita, en estos momentos, estoy muy pegada escuchando punk, especialmente a una banda llamada Aerobus. Es una banda muy buena y estuvo este año en el FEP. Me encanta; esa es la música que suena, pero también puedo escuchar a Sabrina Carpenter. Suena de todo.

Me gusta mucho el hip hop de los 80 o también Deftones. Tengo un salpicón de música. Es bueno escuchar otros géneros porque despierta la creatividad. Amo el techno, pero es necesario oxigenarse.

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